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Guía básica para el cultivo de la higuera

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El contenido de este artículo ha sido elaborado por el  Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), del Ministerio de Agricultura de Chile www.inia.cl, y ha sido revisado y reeditado por portalfruticola.com 

La higuera es un frutal de la familia de las moráceas, originaria del Asia menor. Corresponde a la primera industria frutícola de que se tenga registro, lo que se atribuye a la rusticidad del árbol, la vida útil y aporte energético de los frutos deshidratados.

Para alcanzar buenos rendimientos y calidad del fruto, el riego debe satisfacer sus requerimientos mínimos ya que el estrés hídrico reduce el crecimiento de los frutos y puede, incluso, provocar la caída prematura de ellos. Sin embargo, la higuera como planta es muy tolerante a la falta de agua y, dependiendo de las condiciones climáticas del lugar en que se encuentre, puede sobrevivir por años sin riego (sin producir fruta).

Diferencia entre higos y brevas
La higuera tiene la capacidad de generar, en cada nudo o metámero de sus brotes: una hoja, una yema vegetativa y un fruto. En la medida que las condiciones climáticas permitan que el brote crezca, habrá nuevos nudos y, por ende, nuevos frutos. Los frutos que van madurando mientras el brote va creciendo son los higos. Al acercarse el invierno hay pequeños frutos formándose en los ápices de los brotes que no alcanzan a madurar por falta de temperatura y el brote entra en receso. En la primavera siguiente, cuando las temperaturas empiezan a subir, comienza la brotación y dichos frutos retoman su crecimiento dando origen a las brevas.

De esta forma, los «higos» son los frutos producidos en el brote de la temporada durante fines de verano y otoño; mientras que las «brevas» son los frutos producidos en el brote de la temporada anterior o madera de un año durante la primavera.

Plantación
Los marcos tradicionales son muy amplios (6×5 m) con árboles muy grandes que, fácilmente, superan los 4 m de altura, lo que complica la cosecha. Los huertos modernos utilizan marcos de plantación más densos (5×3 m hasta 4×1 m) con plantas más pequeñas que facilitan los manejos agronómicos (en especial la cosecha), lo que además le otorga una mayor precocidad al huerto.

La higuera se propaga fácilmente por estaca y la plantación se realiza con plantas en bolsa o a raíz desnuda (estas últimas deben plantarse durante el invierno). Se recomienda utilizar plantas pequeñas (20-30 cm de altura), de un año de edad, ya que son más vigorosas y fáciles de formar. Para las plantas en bolsas se recomienda plantar en primavera, pasado el peligro de heladas, ya que los brotes nuevos son muy sensibles a las bajas temperaturas. También es aconsejable tomar precauciones contra liebres y conejos.

Poda de formación
Este manejo es fundamental para la producción de higos, ya que incide significativamente en la eficiencia de otras labores (poda de producción y cosecha). Si bien los agricultores están familiarizados con la higuera, desconocen manejos agronómicos clave, siendo la poda de formación uno de los principales. Usualmente la imagen de una planta de higuera es la de un árbol enorme y difícil de cosechar, ya que la fruta se ubica en la periferia.

La poda de formación tiene el objetivo de generar la estructura en que se ubicarán los brotes productivos, de manera que la cosecha pueda hacerse sin usar escaleras.

Tecnificación del cultivo
El primer año las plantas se deben despuntar a 40 cm de altura, lo que romperá la dominancia apical y estimulará la producción de brotes laterales bajos. Se deben escoger 4-5 de estos brotes bien distribuidos y eliminar el resto, incluyendo eventuales sierpes. Los brotes seleccionados serán las ramas madres primarias (1°) y, ya que los higos se ubican en el crecimiento del año, podrían producir fruta en su primer año.

Al siguiente invierno, se deben rebajar las ramas madre 1° a 4-5 nudos y, en la siguiente primavera, se deben elegir 2-3 brotes de cada rama madre (eliminar el resto), los que producirán fruta y serán las ramas madres 2° a partir del próximo invierno. Esta regla se seguirá hasta el 4° ó 5° año, o hasta que el huerto alcance la cantidad de brotes productivos que asegure lograr el rendimiento esperado. Los brotes productivos deben ubicarse a una altura que facilite la cosecha.

Por otro lado, los brotes productivos de plantas podadas son más largos y tienen más fruta (hasta 20 metámeros y 2,5 metros de largo que los de higueras sin poda (Foto 5), dependiendo del riego alcanzará entre 10 y 40 cm, no más de 10 metámeros y pocos frutos llegarán a madurez.

Poda de producción
Este manejo tiene como objetivo renovar la madera productiva y facilitar la cosecha. Se realiza en invierno e implica rebajar los brotes de la temporada anterior a 3-4 yemas. Cada brote productivo puede producir entre 8 y 15 higos (depende de la variedad y el clima) y los pesos de los frutos fluctúan entre 10 y 50 g.

Dicho peso depende de la variedad y la época del año: los primeros higos que se cosechan a fines de verano son más grandes que aquellos que se cosechan en otoño. Se debe conocer el peso de los frutos, la cantidad de frutos por brote y el número de plantas por hectárea para determinar la cantidad de brotes por planta que permitan alcanzar el rendimiento esperado.

Por ejemplo, si se esperan higos de un peso promedio de 30 g y cada brote produce 10 frutos, cada planta de higuera deberá tener 48 brotes para que el huerto produzca 18 t/ha. Por otra parte, si al primer año de formación las plantas quedan con 4 ramas madre 1° y, en los años siguientes, estas se van multiplicando por 2, al 4° año las plantas alcanzarán los 32 brotes productivos y, por ende, 32 ramas madres 4°. Si el rendimiento potencial es 18 t/ha, a partir del 5° año habría que ajustar la cantidad de brotes productivos a 48, y rebajar las ramas restantes de modo de renovar los pitones. Cabe señalar que la poda descrita elimina la producción de brevas al eliminar todos los ápices (donde se encuentran los frutos en estado de latencia que dan origen a las brevas).

Para producir brevas se deben dejar algunos brotes sin podar en invierno.

Requerimientos hídricos
La higuera presenta requerimientos de agua más bajos que los frutales tradicionales (80% respecto a uva de mesa). Dependiendo de la zona, un huerto adulto necesitará entre 4.500 a 7.000 m3/ha. Cabe recalcar que, a pesar de no tener requerimientos tan altos, para un buen desarrollo de los frutos, las plantas deben estar bien regadas. Por otro lado, la higuera es muy tolerante al déficit hídrico, pudiendo sobrevivir sin riego en ausencia de lluvias en verano y con precipitaciones de 80 mm en invierno, aunque sin producir higos (sólo maduran algunas brevas). Un signo evidente de que una higuera está bajo estrés hídrico es que comienza a botar sus hojas.

Cosecha y rendimientos
La producción puede comenzar al primer año, aunque, generalmente, se espera hasta el 2° o 3° año para comenzar a producir. La plena producción se alcanza entre los 5 y los 8 años, dependiendo del marco de plantación. La maduración de los frutos es prolongada y se puede extender por 2 meses o más, dependiendo de las condiciones climáticas, por lo que es necesario cosechar en varias etapas. La cosecha de brevas se realiza en diciembre, mientras que la cosecha de higos se extiende desde fines de enero a inicios de mayo. Los rendimientos que se pueden alcanzar son de 5-20 t/ha de brevas y 12-30 t/ha de higos.

La cosecha es manual y debe ser muy cuidadosa ya que los frutos son blandos y delicados. Además, la higuera desprende látex cuando las hojas, frutos o ramas presentan cortes, el cual puede causar fuertes irritaciones en la piel, por lo que se recomienda el uso de guantes. El látex también puede dañar a los frutos, por lo que luego de cosecharlos se deben sacudir suavemente. La piel del fruto es muy delicada, con pruina pero sin ceras protectoras, por lo cual se debe manipular cuidadosamente y depositar los frutos cosechados en canastos o bandejas acolchadas, en una sola capa, ya que los daños mecánicos rápidamente provocan pardeamiento, sobre todo en variedades de piel verde.

Ilustración: J.C.Florentino
Fuente: Portal Frutícola

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La higuera y el medio ambiente: optimiza tu suelo para conseguir una producción de calidad

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El medio ambiente es el producto de la interacción dinámica de todos los elementos, objetos y seres vivos presentes en un lugar.  Nuestras higueras están influenciadas por factores físicos como el clima (temperatura, horas de luz, humedad…), composición del suelo, geografía (altitud, cercanía a ríos u océanos…) y factores bióticos en los que se incluyen animales, plantas y microorganismos.

Los cultivos están integrados en un lugar con millones de formas de vida que interaccionan positivamente o negativamente, compitiendo por los recursos del medio en el que se encuentran. Por ello, es necesario estar concienciados de que nuestras higueras pueden vivir en un lugar en el que sus raíces no se encuentran cómodas por la presencia de formas de vida microscópicas que hacen que el crecimiento no sea adecuado.

El continuo uso de abonos convencionales, ha favorecido la precipitación de sales y la proliferación de microorganismos patógenos (como por ejemplo hongos y microbios adaptados a la salinidad); esto ha dado lugar a la formación de suelos faltos de vida y con grandes desequilibrios de materia orgánica, minerales y microorganismos beneficiosos propios de la zona.

Desde Abona Global,  recomendamos el uso de productos con base microbiológica que optimice lascaracterísticas físicas del suelo, contribuyendo de este modo, a una regeneración de  la estructura y agregación de partículas, reducción de la compactación, incremento de los espacios porosos y mejora de la infiltración del agua. También, conseguimos mejorar las condiciones químicas del suelo, mejorando la disponibilidad y solubilidad de nutrientes.

Por último, suprimimos y controlamos por competencia o acción antibiótica las poblaciones de microorganismos patógenos que se desarrollan en el suelo, incrementando la biodiversidad microbiana y generando condiciones óptimas para el desarrollo de los microorganismos beneficiosos.  Un caso muy común en las nuevas plantaciones en las que se hace un riego de apoyo, es la aparición de la Phythoptora, un hongo que ataca a la raíz. Con la inoculación de nuestros productos conseguimos frenar la proliferación y el desplazamiento de dichos microorganismos con poblaciones que harán simbiosis con la rizosfera.

La actuación de estos microbios beneficiosos contribuye a la generación de un mecanismo que ayuda a la supresión de plagas y enfermedades, absorbiendo exudados de raíces, hojas, flores y frutos, evitando así,  la propagación de patógenos y el desarrollo de enfermedades que puedan afectar a nuestro cultivo. También, incrementan el crecimiento, calidad y productividad de nuestras higueras, suscitando la floración, fructificación y maduración por sus efectos hormonales en zonas meristemáticas.

Por ello, se recomienda el uso de bacterias y hongos beneficiosos en las nuevas plantaciones para bioestimular sus raíces y promover el  crecimiento en sus primeros estadios de forma sana y sin aparición de enfermedades propias de un trasplante.

Desde Abona Global, te ofrecemos los productos adecuados para tratamientos autorizados para su uso en la Agricultura Ecológica y Residuo 0.
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Alain Costa: “Hay que preguntarse si tenemos los conocimientos y las condiciones para gestionar el cultivo de la higuera en intensivo”

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Entrevista con
Alain Costa
Autor de “El cultivo de la higuera en el campo de Albatera”

La bibliografía en el mundo de la higuera sigue siendo escasa y por eso las novedades editoriales en este sector siempre resultan de gran interés, y más viniendo de un profesional con muchos años de experiencia a pie de higuera que recoge y condensa de una forma muy práctica y prolíficamente ilustrado con más de 200 fotografías en el libro “El cultivo de la higuera en el campo de Albatera” (Ediciones Nobel).

“Mi relación con el mundo de la higuera –asegura Alain Costa– empezó en la infancia, siempre rodeado de higueras, cogiendo higos algunos veranos que era algo habitual en Albatera.

Hoy con 50 años cumplidos, y trabajando 25 años como asesor técnico independiente en explotaciones de higueras, frutales, cítricos, desde que termine ingeniería técnica agrícola, multitud de cursos post-formación, y siempre inquieto por aprender, le doy forma al libro.

Mi familia es productora y comercializadora de brevas e higos. Y en mi trabajo habitual ando todo el día entre fincas de higueras  y otros cultivos”.

¿Cuál ha sido el objetivo de escribir el libro sobre el El Cultivo de la Higuera en la zona de Albatera?

Más que un objetivo es un resultado, el resultado de años de trabajo y observación del cultivo, en su día a día, enfocándolo a la realidad del agricultor y al final transformado esos resultados y conclusiones en una obra.  Una obra que tiene el objetivo  de divulgar  conocimientos del cultivo que  para que otros puedan usarlos, ya sea para ponerlos en práctica en su cultivo o simplemente para ampliar y profundizar en el mundo de las higueras.  Quizás mi pasión por la agricultura y mi manera de ser algo filantrópica influya.

¿Sus contenidos serían válidos para otras zonas productoras?

Sí, casi todos ellos, de todos los capítulos, pero  recordando que nuestro enfoque es la producción en fresco, no de higo seco (por ej.  fertilización y riego)

Para quien no lo conozca ¿qué importancia tiene el cultivo de la higuera en la zona de Albatera?

Albatera tiene dos motores fundamentales en la economía de la localidad, uno es el cultivo de la higuera, enfocado en la breva de primor (inicio recolección hacia finales de Mayo), con una superficie de cultivo superior a 216 Ha y una producción media de 5.000.000 kg, todo en producto fresco. Otro es el  cultivo de la granada mollar.

Sobre el cultivo de la higuera no se ha escrito suficiente ¿Falta más formación entre los agricultores y cooperativas productoras para mejorar el cultivo?

Sí. La formación siempre es necesaria,  aunque a veces más que  formación  se necesita información, conocimiento, para poder profundizar en ella, y también algo de corazón.

A veces pensamos que conocer no es necesario, y nos centramos en lo práctico, pero donde no hay una base solida cuesta mucho construir.

Cada vez hay más cultivos de higueras en regadío e incluso con marcos de plantación más intensivos y nuevas variedades ¿puede cambiar mucho el cultivo en el futuro o el modelo tradicional seguirá siendo más importante?

Dependerá de muchos factores. ¿Tenemos los conocimientos y las condiciones para gestionar ese cultivo en intensivo?  ¿La variedad tiene aptitud comercial? ¿El mercado tiene interés en esa variedad? ¿Es capaz de absorber esa producción?

Por ejemplo,  en Brasil se cultiva en intensivo  la variedad Roxo do Valinhos, con podas drásticas, con el objetivo exclusivo de la producción de higos, pero una razón de esta forma de cultivar  es la reducción de la incidencia de enfermedades que les afectan gravemente, así como otros criterios sobre madurez y consumo de los higos. Su intensividad es para compensar la pérdida de producción por la conducción.

Una parte destacada del libro presta atención a las enfermedades y plagas del cultivo ¿cuáles serían las más peligrosas para el cultivo y la calidad final del fruto?

Podríamos citar tres importantes:

-La mosca negra del higo (Silba adipata McAlpine) que nos provoca la caída de muchas brevas o higos, aunque todos la citan como que no afecta a la breva y que ocasiona pocos daños no es así, de hecho en caso graves pueden caer más del 70 % de la breva o del higo.

-El eriófido de la higuera (Aceria fici Ewin), que todos consideran el transmisor del virus del mosaico de la higuera, pero pocos hablan del scarring que provoca en higos, así como de la herrumbre interna y pudrición.

-La mosca de la fruta (Ceratitis capitata Wiedemann), que puede ocasionar la pudrición de muchos higos, pero con las medidas adecuadas se puede controlar.

fotoportada

El cultivo de la higuera en el campo de Albatera
ALAIN COSTA CASTRO
Ediciones Nobel
2019

Impresión: Color
Páginas: 200
Formato: 17 x 24 cm

El riego con bombeo solar impulsa el liderazgo español de Extremadura en la producción de higos

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Extremadura sigue aumentando su liderazgo en el sector del higo español y europeo. Según la nueva Encuesta de Superficies y Rendimientos Agrarios (ESYRCE) del Ministerio de Agricultura, la región concentra actualmente el 56% del total de la superficie de cultivo de la higuera de toda España. En total serían unas 12.132 hectáreas, de las que 10.760 serían de secano y 1.371 de regadío. Y el uso de las energías renovables en su desarrollado también está contribuyendo a las nuevas plantaciones con riego de apoyo con bombeo solar. Andalucía y Baleares son otras dos importantes zonas de cultivo. A nivel europeo, el sector está dominado por el higo turco, de mayor calibre.

En España el cultivo de la higuera supone 21.473 hectáreas. La siguiente comunidad en extensión del cultivo de la higuera en España es Baleares con 3.511 hectáreas, seguida de Andalucía con 2.151, Castilla-La Mancha con  1.605 y la Comunidad Valenciana con 636. Dentro de Extremadura, la zona de Almoharín, Arroyomolinos de Montánchez, Valdemorales, el Jerte y la Vera, junto a las de Barcarrota y Salvaleón, concentran la mayor parte de la producción. También ha crecido mucho en la zona de Guareña o de Villar de Rena en los últimos dos años.

Cada vez son más los pequeños productores tradicionales de las zonas más importantes, como Almoharín y Arroyomolinos de Montánchez, pero también en Barcarrota y Salvaleón, que están optando por invertir en instalaciones de bombeo solar para el riego de apoyo de sus nuevas plantaciones. Con inversiones que se acercan en muchos casos a los 6.000 euros de media. Con dos finalidades: conseguir cosechas más estables, al margen de las posibles sequías, y con mayor calibre de fruto para conseguir mejores precios.

El cultivo de la higuera se ha convertido en una de las grandes sorpresas de los últimos tres años, incluido el regadío regional. Sus buenos precios en origen en seco, con cotizaciones para la primera categoría por encima incluso de los dos euros el kilo, han disparado el interés de nuevos productores y de grandes centrales hortofrutícolas.  En el último año se han podido plantar más de 700 nuevas hectáreas de higueras en la región, manteniéndose un fuerte ritmo de plantaciones.

Foto: CICYTEX
Fuente: Energía de Extremadura