Ya es tiempo de brevas en el Bajo Cinca

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En la comarca aragonesa del Bajo Cinca, donde su cultivo es tradicional, ya es tiempo de brevas.

Existen higueras bíferas o reflorecientes que dan dos cosechas al año. La primera, durante los meses de junio y julio, tiene como fruto la breva. Para la segunda cosecha, dependiendo de las zonas, hay que esperar hasta septiembre u octubre. En ese momento es en el que se recogen los higos.

Dependiendo de las variedades, pueden ser amarillo-verdosas, azuladas o negras, aunque las que más abundan son estas últimas. Para tener un buen conocimiento de este fruto, en Aragón hay que viajar al Bajo Cinca. En Fraga, capital de la comarca, antes de que los frutales inundaran sus campos, las higueras eran las reinas del lugar.

José María Bague, propietario de la empresa Kiosko Casanova, recuerda cómo hace 50 años “la gente en Fraga tan solo se dedicaba a los higos; era impresionante la cantidad de higueras que había y la actividad que se generaba al principio del verano cuando llegaba el higo negro y, posteriormente, en otoño”.

Se habla de la existencia de más de 700 variedades de higos, pero la del Bajo Cinca, sin duda, es una de las de más calidad. “La conocemos como cuello de dama –comenta el propietario de Kiosko Casanova–, es de un buen tamaño, de forma redonda; en su punto de maduración se caracteriza por un ligero agrietamiento, lo que nos indica que está en el mejor momento para su consumo”.

En esta comarca aragonesa se habla indistintamente de brevas o higos negros por el color que presentan. José María Bague explica que estos frutos tan solo se comercializan en fresco. Mientras, los higos de otoño tienen una tonalidad verdosa, púrpura o azulada y la mayoría se secan para venderlos envasados a granel o elaborar pan de higo y otros productos.

En la actualidad, en el entorno de Fraga la presencia de estos árboles es casi testimonial. Las grandes extensiones de frutales ocuparon hace unos cuantos años su espacio y los que quedan ahora están muy diseminados. “La higuera tiene que estar donde no haya fruta, porque sus raíces se extienden muchísimo buscando el agua y perjudican el desarrollo de los frutales”, explica José María Bague.

De ahí que se localicen, sobre todo, en zonas donde no hay riego. Las condiciones que necesitan son frío en invierno y calor en verano. “En nuestra zona se pueden recoger alrededor de 50.000 kilos de brevas –prosigue este empresario–; es muy poca producción y fundamentalmente es la gente mayor la que se dedica a ello”.

Pero es que, además, no es un producto fácil de trabajar. Del árbol hay que recogerlo en el punto óptimo para su consumo, porque una vez que se arranca ya no madura. Y en el caso de los higos negros, no queda más remedio que comercializarlos de inmediato ya que aguantan bien dos o tres días, pero a partir de ahí enseguida se echan a perder.

Texto: A. Toquero
Vía: El Heraldo de Aragón

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